La evaluación es una cuestión clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje ya que fomenta la reflexión sobre todos los aspectos que inciden en él (qué se enseña, cómo se enseña, cómo se aprende, cuál ha sido el proceso de aprendizaje seguido, cuál ha sido el resultado, qué se puede mejorar…) Por ello, antes de responder a las cinco preguntas clave (qué, cómo, cuándo, dónde y quién) me parece fundamental tener claro que no evaluamos sólo el resultado final del proceso, que el objetivo no es que los alumnos aprueben, sino que los alumnos aprendan. Como dice Carlos Magro, habitualmente y casi sin darnos cuenta, enseñamos a los alumnos a que lo primero es “aprobar y, después, si se puede, aprender”. Si entendemos que el objetivo de nuestro trabajo es guiar y acompañar a los alumnos en su viaje hacia el aprendizaje, no sólo conseguiremos que aprendan sino además que disfruten aprendiendo. Y, si logramos que disfruten aprendiendo, habremos conseguido que lo hagan durante toda ...